viernes, 21 de septiembre de 2012


Pablo Neruda: SE REÚNE EL ACERO (1945) (*)


He visto al mal y al malo, pero no en sus cubiles.

Es una historia de hadas la maldad con caverna.

A los pobres después de haber caído 
al harapo, a la mina desdichada, 
les han poblado con brujas el camino. 
Encontré la maldad sentada en tribunales:
en el Senado la encontré vestida 
y peinada, torciendo los debates 
y las ideas hacia los bolsillos.
El mal y el malo 
recién salían de bañarse: estaban 
encuadernados en satisfacciones, 
y eran perfectos en la suavidad 
de su falso decoro. 
He visto al mal, y para 
desterrar esta pústula he vivido 
con otros hombres, agregando vidas, 
haciéndome secreta cifra, metal sin nombre, 
invencible unidad de pueblo y polvo.

El orgulloso estaba fieramente 
combatiendo en su armario de marfil 
y pasò la maldad en meteoro 
diciendo: «Es admirable 
su solitaria rectitud. 
Dejadlo».

El impetuoso sacò su alfabeto
y montado en su espada se detuvo
a perorar en la calle desierta.
Pasò el malo y le dijo: «Qué valiente!»
y se fue al Club a comentar la hazaña.

Pero cuando fui piedra y argamasa, 
torre y acero, sílaba asociada: 
cuando estreché las manos de mi pueblo 
y fui al combate con el mar entero;
cuando deje mi soledad y puse 
mi orgullo en el museo, mi vanidad en el
desván de los carruajes desquiciados,
cuando me hice partido con otros hombres, cuando
se organizò el metal de la pureza,
entonces vino el mal y dijo: «Duro
con ellos, a la cárcel, mueran!».

Pero era tarde ya y el movimiento 
del hombre, mi partido, 
es la invencible primavera, dura 
bajo la tierra, cuando fue esperanza 
y fruto general para más tarde.
__________
((*) Poema de la obra 'Cante general' del capítulo 'Yo soy'

jueves, 10 de noviembre de 2011

Giovanni Boccaccio: Frailes viles y lujuriosos (*)


... porque no se puede motejar mas que de robo cuando alguien quita a otro de algo suyo contra su voluntad.

 -Míreme, yo soy fraile -prosiguió el peregrino apasionadamente-. Conozco muy bien mis congéneres y voy a decirle muy claramente a usted sobre el tipo de gente que son. Me perdonará si me alargo demasiado, pero el asunto es importante, porque no quisiera yo que cayera usted en la misma ratonera. 

Verá. Los frailes eran hombres santos y valientes en el pasado, pero los que hoy día se hacen llamar frailes, de santos no tienen ni siquiera el uniforme, porque en los tiempos antiguos quien inventara esto de las órdenes religiosas les empujó a llevar túnicas gruesas y de míserables telas, de modo que demostraran con ello su desprecio de lriquezas materiales. Sin embargo, en el día de hoy se las hacen de seda, bien anchas y de doble capa, para estar cómodos y poder presumir en los templos y en las plazas, de la misma manera que hacen los paganos, y no sienten la mas mínima vergüenza por ello. Y, de igual manera que el pescador lanza su anzuelo con un cebo bien jugoso, ellos emplean su capacidad de aterrorizar a viudas y mujeres crédulas, a las que intentan pescar para hacerlas entrar debajo de sus anchas túnicas de ricos tejidos, de modo que no se dedican a otro ajetreo que a estos pocos santos menesteres. Hágame caso, los frailes de hoy no tienen de frailes ni siquiera los hábitos. Como mucho, el color de los hábitos. Los antiguos frailes querían la salud de los fieles, mientras que estos solo se preocupan de las mujeres y de las riquezas, y por eso ponen todo su empeño en amedrentar con palabras e imágenes a los estúpidos, diciéndoles que solo se salvarán por medio del sufrimiento y, sobre todo, de las limosnas, de manera que ellos, que se han hecho frailes no por devoción sino por vileza y aversión al trabajo, obtengan de unos el pan, de otros el vino y de otros las mujeres. 

Yo pienso que la limosna y la penitencia son buenas obras para aliviar el alma, que conste, pero, si quienes dan dinero a la Iglesia supieran donde va a parar lo que tanto les ha costado reunir, se guardarían muy mucho de soltar un euro y mas bien preferirían tirárselo a los marranos. Los frailes saben muy bien quienes poseen riquezas, y se esmeran especialmente en aterrorizarlos con el fin de conseguir apropiarse de ellas. Así, despotrican contra la lujuria para que, al renunciar los lujuriosos a las mujeres, éstas se queden solo para ellos, condenan la usura y el dinero ganado con malas artes de modo que, con el dinero de los arrepentidos, puedan hacerse buenas túnicas y comprar cargos en los obispados y los cardenalatos. 

Ellos dicen:

-Haced lo que yo diga, no lo que yo haga.

Y  con esto creen quedar ya impunes para dedicarse a sus tropelías. ¡Como si las ovejas fueran capaces de ser mas razonables y disciplinadas que su pastor! Y lo gracioso de todo esto es que siempre hay tontos que están dispuestos a tragarse estas cosas, lo cual les viene muy bien a estos bandoleros con hábito de monje porque, al hacer lo que te didcen que hagas, les dejas el camino libre para que ellos hagan todo lo que quieran sin tener quedar explicaciones. Así, esperan que les colmes de dinero las bolsas, que les cuentes todos tus secretos, practiques la castidad, tengas paciencia con los abusos, perdones las injurias y te guardes muy mucho de insultar a nadie. 

Todas esas cualidades están muy bien no lo dudo, pero, ¿cómo las usan ellos? Pues las utilizan para poder llevar a cabo lo que prohiben hacer a los fieles, porque ¿quién no sabe que mantenerse en el cargo cuesta un montón de dinero? Si tu no les das dinero, ellos se quedan sin puesto; si te dedicas a seducir mujeres, no les quedará ninguna a ellos, si no eres paciente y no perdonas las injurias, seguro seguro que los frailes no van a ir a tu casa a saquearte de todos los modos posibles.

-La verdad -continuó el peregrino- es que estas cosas...


___________
(*) Giovanni Boccaccio en 'El peregrino', relato de 'El Decamerón'. El título es nuestro.


viernes, 6 de mayo de 2011

Otto René Castillo (*): Obreros del algodón (1)


I

Para los obreros
del algodón
amanece mucho
antes que el día,
y cuando el sol
inicia su camino,
ellos ya lo han trazado
hace largo
con el áspero ritmo
de su espalda.

Dicen
que cuando llega
la noche,
los obreros del algodón,
como por costumbre
o por olvido,
siguen cortando,
con el moreno gesto
de sus manos,
sucesos blancos
para que vista el mundo
y el frío no agite
sus roncas alas
en la cordial tibieza
de a piel beneficiada.

Dicen
que los obreros
del algodón
tienen
tantos soles
acumulados
en su rostro
que con ellos
podrían
alumbrarse
mil planetas.
Así de contínua
y larga
es su jornada.

II

Macario Santiago
me lo dice,
mientras sus ojos,
que me miran
altamente,
son una cósmica
protesta
contra el hambre.
Entonces
su rostro geográfico
me explica
que debe ser muy grave
y muy amargo su trabajo.

Macario Santiago
no comprende
por qué le pagan
tan poco todavía.
Macario Santiago,
obrero de algodón,
aun no lo comprende.

III

Pero Macario Santiago,
ya se enoja.
Y encrespando su puño
nos relata
cómo después de su larga
y árida jornada,
aun los capataces
reducen el peso
de su duro trabajo
y le imponen castigos,
cuya sanción popular,
un día,
tendrá que costarnos
mucho sacrificio de bondad
en el futuro.
Pero Macario Santiago
ya despierta.
Y cuando lo haga
en siempre,
¡su tormenta
habrá comenzado
también
a fecundar el alba!
___________
(*) http://www.literaturaguatemalteca.org/Otto.html

(1) Leído en el poemario 'Vámonos, Patria, a caminar'

 (Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

lunes, 2 de mayo de 2011

Otto René Castillo (*): Frente al balance, mañana (1)

Y cuando se haga
el entusiasta recuento
de nuestro tiempo
por los  que todavía
no han nacido,
pero que se anuncian
con un rostro
más bondadoso,
saldremos gananciosos
los que más hemos
sufrido por él.


Y es que adelantarse
uno a su tiempo
es sufrir mucho de él.


Pero es bello amar al mundo
con los ojos
de los que no han nacido
todavía.


Y espléndido
saberse ya victorioso
cuando todo en torno a uno
es aun tan frío y tan oscuro.

__________
(*) http://www.literaturaguatemalteca.org/Otto.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Ren%C3%A9_Castillo
(1) Del libro 'Vámonos, Patria, a caminar',.

(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)



lunes, 4 de abril de 2011

Iswe Letu: Nuestros caballos puros


nuestros caballos puros con ojos de hermanos mayores Manolo, Avelino y Candelas, ideal que lo real desmiente nuestro cuerpo de vino puro que el oxígeno del aire agrió 

dejando los espacios ciegos bañados con pájaros mudos historias de familia que se afilan en el silbido de las hondas historias de herencias, historias sin una brizna de  brisas

nuestros caballos puros con ojos de hermanos mayores se encabritan en el cuento de las historias borrascosas y salud al que se dedica a ver el lado sin filo de las cosas como por ejemplo la contemplación de una piedra verde o un zigzagueante camino con venenosas amarilladuras

nuestros caballos puros con ojos de hermanos mayores relinchan en las cuadras frente a los pesebres hoy vacíos llenos de cosas melladas o romas, sin agudezas ni aristas sin sustancia como aquel que lanza un relámpago famélico

Y eso está bien en las aguas nauseabundas de la vejez pero nada se va sin dejar huella y los arañazos se quedan tranquilos pero se quedan ahí solos en la frontera del aire

y nuestros caballos puros con ojos de hermanos mayores tienen la inocencia de las coces instintivas ante el jinete que sin dudar hinca las espuelas en sus ijares sin dudar

nuestros caballos puros con ojos de hermanos mayores cuando alzan el hocico de la hierba ven en la sabana como retozan ufanos los búfalos de las cóleras insumisas pastan en un gran país de praderas con fresca memoria

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Ben Okri: Andando, caminando (*)


(Una muestra del buen hacer de Ben Okri, escritor nigeriano)

Mientras iba por la calle adelante, soportando a duras penas el calor del sol, por un mundo cruel, de niños desnudos y viejos de venas cansadas que llevaban sangre a frentes apergaminadas, me asustó el repentino convencimiento de que no había manera de huir de las reaalidades del mundo. Por todas partes me enfrentaba con la crueldad de las heridas, las míseras chozas, la chabolas de cinz oxidado, la mierda de las calles, los niños delgadurrios, las niñas desnudas sobre la arena jugando con latas de conserva aplastadas, niños incircuncisos correteando de aquí para allá, imitando el tableteo de las metralletas, con el calor nocivo que hacía vibrar el aire y el agua que se evaporaba en las cunetas malolientes. El sol desnudaba la realidad de nuestras vidas y todo era tan despiadado que resultaba un milagro que pudiéramos entendernos e interesarnos los unos por los otros o que incluso sintiéramos algún interés, aunque solo fuera una pizca, por algo.
...
Anduve durante mucho tiempo, las calles quemándome las plantas de los pies, con la garganta seca, la cabeza ardiéndome, hasta que me encontré en el mercado. Había puestos por todas partes. Los olores y los aromas del mercado se esparcían por doquier: de las hortalizas que se pudrían, de la fruta fresca, de la carne cruda, de la carne asada, del pescado maloliente, de plumas de pájaros silvestres y de loros disecados, del maiz asado y de telas recién teñidas, del estiércol de vaca y del perfume de sahel, y de la pimienta machacada, que inundaba los ojos de lágrimas y hacía cosquillas en la nariz. Y además de los muchos olores, las numerosas voces, voces sonoras y antagónicas, indistinguibles de la rica diversidad de los objetos. Mujeres con bandejas de tomates grandes y jugosos, cuencos de garri o de maíz, o bien de pepitas de melón, mujeres que vendían baratijas y cubos de plástico y telas de vivos colores, hombres que vendían amuletos de coral, peines de madera, plumas de tórtola, chalecos de malla y pantalones y zapatillas de algodón, mujeres que vendían espirales antimosquitos, espejos mágicos para el amor, faroles y hojas de tábaco, puestos de telas estampadas junto a los de pescado fresco, todos entremezclados, llenando los lados de la calzada, extendiéndose en fantástica confusión. Había en el aire mucho clamor de confrontaciones: los cobradores de alquileres se peleaban con las mujeres, y los que empujaban carretones y gritaban para que la gente se apartara, mientras mallams, acompañados de cabras atadas con cuerdas, rezaban sobre esteras blancas, bajo el sol, ensartando cuentas. El suelo del mercado tenía la humedad del barro y de los alimentos en descomposición, y los niños, la mayoría desnudos, corrían de un sitio para otro. Los mujeres vestían faldas descoloridas y sucias blusas; sus rostros, afligidos, me recordaban al de mi madre, mientras las voces tan pronto eran dulces como ásperas; dulces para atraer a los clientes, ásperas a la hora de regatear. Recorrí el mercado perplejo por las muchas voces que podrían haber sido la de mi madre, los muchos rostros que podrían haber sido el suyo, y vi que la fatiga y el sacrificio no eran exclusivamente suyos, sino que los compartía con todas las mujeres del mercado.

__________
Tomado de la obra de Ben Okri 'The Famished Road'. Ha sido editada en España con diferentes títulos por varias editoriales.

(*) Título añadido

viernes, 3 de diciembre de 2010

Mía Couto: En el vidrio

En el vidrio de la mañana, el sol, con su tibia toalla de luz, viene a limpiar el agua goteada.

Mía Couto en 'Cronicando'

jueves, 27 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Ignorancia y Heno (*)

///

Ignorais los secretos de lo Eterno: Yo, un servidor de ustedes, los desconozco.

Y es imposible, para vosotros, comprender ese terrible acertijo: también lo es para mí.

Sin embargo, asegura y demuestra, gente entendida, que, en ese reino simulado,

por detrás del enigmático subterfugio, que todo nos enmascara, corren rumores,

incesantes, sin duda comprometedores, sobre todos nosotros. ¡Mas no nos importa!

Cuando sea aupado el cortinaje, ya no estaremos nosotros por aquí para contemplarlo.

Si acaso, tal vez, seremos, yerbas del prado, heno, para pasto de variadas bestias.


-

(*) Versión sacrílega de una rubayata de Omar Khayyam

///

jueves, 20 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Vino y Presente (*)

.
Es muy saludable que te alegres, alguna que otra vez,

el corazón con el vino que corre de las copas llenas.

Olvida lo que fue, y lo que vendrá. ¡Pasado y Futuro!

Ha llegado también ya el tiempo de libertar tu alma,

encarcelada, desde que llegaste, en las cadenas

del miedo hacia las muertes y las resurrecciones.

Es aquí, en la tierra, donde está el Cielo y el Infierno

__________
(*) Versíón libérrima y título nuestro

martes, 4 de mayo de 2010

Omar Khayyam: El Tulipán y la Violeta (*) (1)

.

El Tulipán saca su púrpura de la sangre 
de un emperador enterrado.

Y la Violeta nace del lunar que ornaba 
el rostro de un adolescente


(*) Título de nuestra cosecha
(1) Versión libérrima

viernes, 30 de abril de 2010

Mikel Azurmendi: Tolosako yota

.
Tiroz mintza harro
Bentaundian
gorrotoz-gorroto
mozorro.


Xorrotx darabilkin sega
grisberdeak
santa-sekulan
sosega.


Burkidea lourazi otsook
paretan
mantso-mantso
erasoz.


Euskal ilobian nabari
indarra 
irriz-irri
zerri.


Santuak bizkar batean
bekatua
mokoz-moko
bestean.


Andra geztearen iturburu
Oria-k
zikin-zikin
bereganatu.


Hogei t'hamar denariok
prometa
erra-merran
merzenariok.


Baino bijin bortxatuari
populoak
boz-batez
santutegi.
///
(traducción al castellano:


En Bentaundi
ciego e ignorante,
habló a balazos
a odiazo limpio.


Reposan 
las  guadañas
gris-verde
que afiladaamente
maneja.


Adormeced al cojefe
lobos
contra la pared
arremetiendo.


Se ve fuerza
en el cementerio
vasco.
Sucias
carcajadas.


Santo en una espalda
demonio en la otra.
Minando.


Se apoderó 
el Oria
madre de otra mujer joven
de mala manera.


30 Denarios,
habladurías
promete 
el mercenario.


Pero a la virgen
violada
el pueblo a una
la proclama en santuario.)

De 'Orain borrokarena' / 'Ahora es la lucha'

(Del poemario "Antología Poética Vasca" (1) -Frankismoaren biktimei eta askatasunaren aldeko borrokariei omenaldia-", páginas 322, 323; Ediciones Vanguardia Obrera, S.A. //ya desaparecida//; calle Libertad, 7 tercero-derecha, Madrid 1987; traducción al castellano del 'Colectivo Homenaje'; ISBN: 84-96293-38-3; D.L.: M-11182-1987; imprime: Gráficas Maluar, Sdad. Coop. Ltda)

(1) Antología dentro del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo y a los Luchadores por la Libertad'

lunes, 12 de abril de 2010

Luis Vélez de Guevara: La risa del río Manzanares (*)

"Tome vuesa merced su espejo, que otro día le enseñaremos en él el río Manzanares, que se llama río porque se ríe de los que van a bañarse en él, no teniendo agua; que solamente tiene regada la arena, y pasa el verano de noche, como río navarrisco, siendo el más merendado y cenado de cuantos ríos hay en el mundo.

-El más caudal dél es -dijo don Cleofás-, pues lleva más hombres, mujeres y coches que pescados los dos mares".

Lues Vélez de Guevara en 'El diablo cojuelo', tranco VIII

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(*) Título Nuestro

martes, 9 de marzo de 2010

Rubén Darío Lotero (*): En carro al atardecer

En carro al atardecer,

cuando vemos acercarse la noche,

vamos a las afueras de la ciudad,

y sentados en la grama alta,

al lado de la carretera,

esperamos las primeras estrellas,

las primeras luces que se encienden

en el valle,

en las calles y casas,

y apenas hablamos,

y mascamos largos espartillos,

y escuchamos las canciones que nos llegan

desde la la radio del carro abierto.


(*) Poeta colombiano
__________

Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año VI. Número 16, abril de 1986.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)

martes, 23 de febrero de 2010

Cintio Vitier: Clodomira

De pronto sentí la clase,
lo que nunca quise admitir, la tara,
delante de aquel campesino
que hablaba bien, como se debe,
con palabras iguales a matojos o pedruscos,
de la muchacha alzada de la Sierra
que mataron a golpes: Clodomira.

(Su nombre original en su cara indígena)

'La asesinaron totalmente', dijo, y vive,
digo yo, sin retórica, en su tierra
que tiene que ser una parte de su cielo.

Haber nacido tan distintos,
sin pies descalzos por las breñas ni mañana dura,
habrá que remediarlo de algún modo.

Ella podía mirar a las estrellas, verlas,
desde su taburete a la intemperie,
y el campesino que la evoca
puede
hacer su alegría. Nosotros no podemos.
Nacimos ciegos, ignorantes. Las escamas
se resisten a caer de nuestros ojos.
-----------------------------------Las estrellas
de Clodomira nos están mirando.

8 de marzo de 1968

__________
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año V. Número 15, diciembre de 1985.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)

jueves, 28 de enero de 2010

René Depestre: El neumático quemado

(homenaje, recuerdo y reconocimiento al martirizado pueblo haitiano que nos legó su rebeldía contra los esclavizadores y triunfó encabezado por sus jefes esclavos como ellos; homenaje, recuerdo y reconocimiento en uno de sus hijos, el poeta René Depestre)


A Laënnec Hurbon  y a Hans Christophe Buch

/

¿Sabéis el condimento del tío Lebrun?
rico solomillo de haitiano a la plancha,
entrecot con patatas de nigromantes,
oleada de historia humana azulona
de tanto sangrar en leña de infamias.
Haitiano-bistec viviendo el infierno
en un tercio de isla donde circula el destino
lejos de los convidados a la comedia,
sometidos los músculos, vendidos en el templo
de los comerciantes negros y blancos de la globalización.
¡En el primer país productor mundial
de desventuras, calamidades y zombis,
voto en contra el neumático quemado,
en contra del espacio y del tiempo locos
que nos hace la llamarada del tito Lebrun!
Yo voto por Toussaint Louverture
contra el perpetuo retorno del látigo a mi lomo.
Salgo escabulléndome de la vieja
estructura gemela bárbaro/civilizado;
a todo correr abandono para siempre
la casa en llamas de las brutalidades:
soy un tempranero volver a empezar,
mi mascarada mañanea para acudir
a-depositar-el-voto-al-sol-de-un-arte-de-vivir-juntos.

(versión libre de Iswe Letu)

sábado, 14 de noviembre de 2009

José Mª Amigo Zamorano: La prodigiosa memoria de D. Eusebio García Luengo


Ahora que queremos escribir sobre las charlas que mantuvimos con D. Eusebio García Luengo, nos encontramos con un obstáculo practicamente insalvable: nuestra nuestra memoria es chiquita y no tomamos apuntes. Es verdad que alguna vez lo pensamos, pero como no teníamos la costumbre de hacer un diario lo dejábamos para el día siguiente y al final... Y si, nos ponemos de una mala hostia... inutilmente.
Sobre esto de la memoria, de la nuestra, lo único que podemos es compararla con la de él, con la de D. Eusebio García Luengo y... y nuestra autoestima de desmorona, se nos cae al suelo, se desparrama y se hunde en el polvo, miserablemente. ¡Qué desgracia! ¡La nuestra!
De esta constatación de la prodigiosa memoria del escritor de Puebla de Alcocer guardamos algunos recuerdos. Decía él que no era más que una memoria cordial. Solo eso. Pero... ¡santo dios!... ¡qué memoriosa cordialidad!...

Dos ejemplos:

1) Un día, estando sentados con él en la terraza del bar Pinar (cómo no); terraza que, hay que decirlo, no era mas que la acera de la calle Principal donde colocaban las mesas para tomar los refrigerios; allí nos encontrábamos charlando (en realidad hablaba él solo, nosotros escuchábamos) cuando se acercó una pareja de jóvenes que lo saludaron:

-¿Qué tal D. Eusebio? -dijo uno- ¿No me conoce? No se acuerda de mi? Hablé con usted...

-¡Pero, hombre, no me voy a acordar! Le recuerdo perfectamente. Usted es Félix Rosado, el periodista. Si nos presentó, aquí mismo, hace dos años, D. José Mª Amigo que está ahora conmigo. Es mas, a usted le acompañaba un amigo que era profesor de ciencias y...

¡Se acordaba de un saludo breve, casi fugaz, de hacía dos años! ¡Joder! ¡Perdón! ¡Con más de ochenta años!

2) Y esta segunda muestra de su excelente memoria la hemos contado multitud de veces. Bueno, pues como él mismo se expresaba, la contaremos otra vez: cierto día le hablamos de un libro que había en la Biblioteca Pública Municipal de Las Navas del Marqués titulado 'El compromiso de la novela en la II República' -si la memoria no nos engaña- de un profesor universitario, extremeño como don Eusebio y cuyo nombre hemos olvidado (este olvido para él era un pecado que achacaba a la vejez y le enfurecía) y en cuyas páginas era citado nuestro amigo muy a menudo.

-¡Ah, si! Pues traételo y me lees algo.

Cuando se lo llevamos nos pidió, como no veía para leer, que le leyéramos la bibliografía.

-Tiene dos bibliografías: de obras y de artículos.

-¡Vaya! Si que es serio el libro. Pues... lee el de artículos.

Leimos uno a uno los casi... ¿doscientos autores?... No recordamos... pero muchos.
Excepto a dos o tres los conocía a todos. Eso si, no a todos había tratado.

(Tal memoria nos hizo recordar a los griots africanos quienes en su cabeza tienen hechos que se remontan a siglos y cuando muere alguno, sin haberlo tratado, sin haber recogido todo su saber, o parte de él, es lamentado por todos diciendo que es como si se quemara una biblioteca. Seguro que de D. Eusebio nadie habrá lamentado su muerte en cuanto a lo que guardaba en su memoria, pero creemos que habría sido de mucha utilidad para numerosos estudiosos investigadores)

Y para mostrar ese conocimiento recordamos dos casos: uno, de los primeros que leimos y el otro, de los últimos.
Del primero dijo:

-Si, lo conocí. No lo traté. Escribía en el diario 'La Tarde' que, como su rótulo indica, salía por la tarde en Madrid.

Nosotros constatamos que en la bibliografía ponía: 'La Tarde', día tal de mil novecientos tantos. Y, si no desvariamos, creemos recordar que nos lo describió físicamente, incluso el lugar de nacimiento y la profesión de su padre. Solía decir que le gustaba conocer todo todo de la persona. Añadiendo siempre:

-Y si fuera posible hasta la madre que lo parió.

Del otro autor que, como ya hemos dicho, estaba al final de la lista, nos acordamos de su apellido, Urales, dijo lo siguiente, mas o menos:

-¡Ah, Urales! Hacía mucho que no lo oía citar. Este era el padre de Federica Montseny Mañé quien, como sabrás, fue ministra anarquista de la II República en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Urales no se llamaba así sino Juan Montseny. Era un pseúdonimo. Escogía nombres así porque era aficionado a la naturaleza. Pero... mira... hacia años que no lo oía nombrar...

Este suceso ocurría cuando el escritor tenía cerca de noventa. No está mal.

viernes, 13 de noviembre de 2009

William Boyd: ¿Barniz Cristiano? (*)

William Boyd: el barniz cristiano de los negros (*)

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"Inútil le había resultado recurrir al cristianismo de los criados (eran todos cristianos, no era ésta ninguna fortaleza del paganismo), mas sus reposados y gentiles comentarios al reglamento tribal (el recurso necesario al hechicero, el obligado rito, el sacrificio forzoso de una cabra) no hicieron mas que confirmar lo que Morgan había intuido siempre: que se podían quitar, en cualquier momento, de su cristianismo como de un par de zapatillas."
.
.
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William Boyd en 'A good man in Africa' (Un hombre bueno en Africa)

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(*) título añadido por nosotros

lunes, 2 de noviembre de 2009

Goethe: Asombro de chicos y micos (*)

Wagner:

¡Ay! Cuando se pasa uno la vida encerrado en su museo y apenas si ve el mundo un día de fiesta, y aun así y todo por unos anteojos, desde lejos, ¿cómo puede uno conducirlo bien mediante la persuasión?

Fausto:

Si no lo sentís en vosotros mismos, no podréis partearlo; si no os brota del alma y con facilidad de fuerza primaria, rinde los corazones de todos los oyentes. Pero os estáis muy sentados. Pagáis unas cosas con otras, ponéis al fuego un guiso trasnochado y sopláis sobre las mortecinas ascuas de vuestro rescoldo. Asombro de chicos y micos cuando luego no sabe mal del todo... Pero jamás crearéis corazón para corazones si del corazón no os sale a vosotros.

+

Goethe, en 'Fausto'; Acto Único, Escena Primera, Primera Parte

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(*) El título es nuestro

miércoles, 28 de octubre de 2009

Edgar Lee Masters: La Colina del Cementerio

Edgar Lee Masters: La Colina del Cementerio

*

¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el débil de voluntad, el brazo fuerte, el clown, el ebrio, el peleador?
Todos, todos, están durmiendo en la colina.
-
Uno se fue de fiebre,
uno se quemó en la mina,
uno fue muerto en un molote,
uno murió en la cárcel,
uno cayó del puente donde trabajaba para los chicos y la mujer.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.
-
¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
la tierno corazón, la alma sencilla, la bulliciosa, la altiva, la feliz?
Todas, todas, están durmiendo en la colina.
-
Una murió de parto vergonzoso,
una por un amor desventurado,
una en manos de un bestia en un burdel,
una de orgullo destrozado, persiguiendo el deseo del corazón,
una después de su vida en el lejano Londres y París,
fue traída a su estrecho lote por Ella y Kate y Mag.
Todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.
-
¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily
y el viejo Towny Kinkaid y Sevigne Houghton
y el Mayor Walker que había hablado
con venerables hombres de la revolución?
Todos, todos, están durmiendo en la colina.
-
A ellos les trajeron hijos muertos de la guerra,
e hijas destrozadas por la vida
y a sus chiquillos huérfanos, llorando.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.
-
¿Dónde está el viejo violinista Jones,
quien jugó con la vida todos sus noventa años,
desafiando la helada con el pecho desnudo,
bebiendo, alborotando, sin pensar en mujer ni parientes,
ni oro, ni amor, ni cielo?
¡Vedlo! Charlando ahí sobre las fritangas de pescado de hace tiempo,
sobre las carreras de caballos de hace tiempo en la huerta de Clary,
sobre lo que Lincoln decía
una vez en Springfield.
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Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal
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(De 'Poesía Libre. Año IV, nº 10, enero de 1984. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua)
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Responsable: Julio Valle-Castillo
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Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)