Edgar Lee Masters: La Colina del Cementerio
*
¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el débil de voluntad, el brazo fuerte, el clown, el ebrio, el peleador?
Todos, todos, están durmiendo en la colina.
-
Uno se fue de fiebre,
uno se quemó en la mina,
uno fue muerto en un molote,
uno murió en la cárcel,
uno cayó del puente donde trabajaba para los chicos y la mujer.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.
-
¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,
la tierno corazón, la alma sencilla, la bulliciosa, la altiva, la feliz?
Todas, todas, están durmiendo en la colina.
-
Una murió de parto vergonzoso,
una por un amor desventurado,
una en manos de un bestia en un burdel,
una de orgullo destrozado, persiguiendo el deseo del corazón,
una después de su vida en el lejano Londres y París,
fue traída a su estrecho lote por Ella y Kate y Mag.
Todas, todas están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.
-
¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily
y el viejo Towny Kinkaid y Sevigne Houghton
y el Mayor Walker que había hablado
con venerables hombres de la revolución?
Todos, todos, están durmiendo en la colina.
-
A ellos les trajeron hijos muertos de la guerra,
e hijas destrozadas por la vida
y a sus chiquillos huérfanos, llorando.
Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.
-
¿Dónde está el viejo violinista Jones,
quien jugó con la vida todos sus noventa años,
desafiando la helada con el pecho desnudo,
bebiendo, alborotando, sin pensar en mujer ni parientes,
ni oro, ni amor, ni cielo?
¡Vedlo! Charlando ahí sobre las fritangas de pescado de hace tiempo,
sobre las carreras de caballos de hace tiempo en la huerta de Clary,
sobre lo que Lincoln decía
una vez en Springfield.
*
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal
*
__________
(De 'Poesía Libre. Año IV, nº 10, enero de 1984. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua)
*
Responsable: Julio Valle-Castillo
*
Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 6, se le han ido agregando numerosos escritos. Si desea ojear el número original retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
miércoles, 28 de octubre de 2009
miércoles, 21 de octubre de 2009
Gure berriak: Pablo Antoñana
Gure berriak: Pablo Antoñana

El 26 de agosto a los 81 años, fallecía el autor navarro nacido en Viana el 29 de octubre de 1927; precisamente en la casa que nació Navarro Villoslada y, también curioso, en la misma cama donde murió. Estudió Magisterio en Logroño y se licenció en Derecho en Zaragoza. A partir de 1952, hasta su jubilación, ejerció de secretario en los ayuntamientos de Sansol, El Busto y Desojo, en Lizarraldea. Sus primeras incursiones literarias se iniciaron en 1947 con cuentos en la prensa zaragozana. En 1959 ganó su primer premio con una novela corta, y a partir de entonces no dejó de publicar y recibir menciones y reconocimientos, incluido el premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2006. Ha publicado libros en diversas editoriales y numerosos artículos en distintos periódicos y revistas. En Txalaparta publicó 'Miniaturas', una selección de textos aparecidos en Egin entre los años 1996 1999, que respondían a estados de ánimo recogidos en un momento que son ya historia: rabia, recuerdos, preguntas insolentes y resabios.
Rescatamos de ese libro dos pasajes, uno referido a la Boina y otro a la Muerte.
La Boina
"Pacífica y labriega en la cabeza de aldeano, la mía, ornato de porte fue, tocado con gracia, siempre distinta, hoy sujeta a desdén y aparte, no sé por qué, pero señorial y bella en la cabeza de gente que se fotografió en estudio junto a jarrón, estatua, paisaje ficticio de lago y floresta. Cuadraba bien. Cada boina era un rostro, cada boina un hombre, un mundo. Belicosa un tiempo y de color de sangre en las huetes de las dos guerras carlistas, nuestras a pesar nuestro, y también en la última, la del 36, también nuestra, también carlista y también a nuestro pesar..."
La Muerte
La Muerte
"... Yo, Antoñana, fruto de miles de Antoñanas de ese pueblecito de Álava, la vascongada, pululé errando sobre la haz de la tierra un millón de años y hoy soy su efímero resumen. La muerte no segó mi estirpe y en lo sucesivo quedaré derramado en quienes me sigan, por tanto vivo y ellos serán también yo. Procedo de la vida y a la vida regresaré en polvo y ceniza. La muerte cabo de tránsito, un alto en el viaje hacia la nada. Dejaré testimonio de huella fósil y lo demás comedia y devaneo que la conciencia del hombre urdió con su miedo, necia soberbia, pues la muerte, el morir, tanto se asemeja al sueño (John Donne) y su desenlace es reparación, paz y reposo, lejos ya la injusticia, el oprobio, la sinrazón, el ultraje, la desasistencia, la soledad. El protocolo, la ceremonia, ólo disparatada ficción. Los disfraces, los ritos, sobran cuando la muerte generosa llega a tiempo, redime y salva..."
(De 'Gure Liburuak, euskal kerriko irakuble kluba, de la Editorial Txalaparta, nº 23 Zka, página 3)
.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Poesía de África: Bantúes
Poesía de África: Bantúes
*
Voy a comprarme una vieja fea.
¿Por qué, no lo sabes?
Toda mujer bella es para el Rey,
y las feas jóvenes son para los Jefes.
*
(Tomado de 'Poesía Libre', número 14; revista de poesía; Ministerio de Cultura, Managua-Nicaragua; año V; marzo de 1985)
*
Voy a comprarme una vieja fea.
¿Por qué, no lo sabes?
Toda mujer bella es para el Rey,
y las feas jóvenes son para los Jefes.
*
(Tomado de 'Poesía Libre', número 14; revista de poesía; Ministerio de Cultura, Managua-Nicaragua; año V; marzo de 1985)
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jueves, 23 de julio de 2009
Matsuo Basho: Matsushima
¡Ah, Matsushima!
¡Ah, Matsushima, ah!
¡Matsushima, ah!
*
Este poema atribuido al gran poeta japonés Basho, del siglo XVII, fue publicado en la revista Time (agosto 1, 1983) con la siguiente aclaración:
*
Revista 'Poesía libre'. Ministerio de Cultura (Managua, Nicaragua) Año IV, número 10, enero de 1984
¡Ah, Matsushima, ah!
¡Matsushima, ah!
*
Este poema atribuido al gran poeta japonés Basho, del siglo XVII, fue publicado en la revista Time (agosto 1, 1983) con la siguiente aclaración:
"Es un poema compuesto sólo de una palabra y una exclamación (como un suspiro) La palabra 'Matsushima' es el nombre de un archipiélago del norte del Japón. La exclamación se supone que son suspiros de admiración de varias personas (no de uno solo) que están contemplando el archipiélago. La belleza del mismo no se menciona en el poema porque se supone que ya se da por entendida".
*
Revista 'Poesía libre'. Ministerio de Cultura (Managua, Nicaragua) Año IV, número 10, enero de 1984
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lunes, 29 de junio de 2009
José Mª Amigo Zamorano: ¡Que me quiten lo bailao!
La culebra que se va -dicen- cuenta con las hojas muertas
para disimular a sus crías de los peligros que los acechan.
Y tú, madre, ¿ con quién has contado para proteger
al hijo que tanto te quería de la crueldad del mundo?
¡Ay, amigo zamorano, tu único bastón de apoyo se quebró!
Cuando necesites de un sostén recurrirás a tus hermanos
y cerrarán sus oídos al golpeteo del picaporte en sus puertas.
Solo Ku tendrá sus sentidos alertas y te franqueará el paso.
Entonces, eh, ¿la verás? ¿volverás a ver la que está muerta?
Lo cierto es que ya no tendrás jardinera que cuide las flores,
ni compañera que vaya paseando contigo camino del mercado,
ni maestra particular que te tome las lecciones de la escuela,
ni indagadora que pregunte ansiosa por cuestiones de la vida,
e irás solo tu al pilón para darle de beber agua a los ganados.
¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte!
La serpiente que se va -pregonan- cuenta con las hojas muertas
para disimular a sus crías de todos los peligros que los acechan.
Tu cuentas con tus hijos y tus años para cuando te sorprenda Ku.
No cuentes contigo, no, porque la muerte no previene a nadie.
Si tienes bienes, aunque sean pocos, ¿porque no los usas, pues?
Contestame, ¿donde estás ahora no es, en realidad, una granja,
antesala de la muerte, con provisiones para una buena vida?
Aunque no respondas sabemos que es eso: un primer paso
preparatorio para el momento azaroso de penetrar en el Vacío,
lugar colmado de recuerdos tristes o placenteros de los vivos.
La Nada, El Vacío es la cama, el país, la morada de los idos.
Único y mismo para todos. Allí el Bien y el Mal son pagados.
¡Padres! ¡Cerradle la puerta de esa casa! ¡Esperadle aun!
Y tu, Ku, no abras la puerta porque no está aun preparado.
¡El país de los idos! ¡La Nada! ¡El Vacío!, ¿cómo es ese lugar?...
Lo ignora. Ni su padre ni su madre han vuelto para contárselo.
Ante la pregunta sobre esa morada de nombre Vacío o Nada
las gentes se resisten a abandonar sin mas esta granja terrenal
y lloran desconsoladamente por los seres queridos que se van.
Y tu, recogidos todos los llantos y todas las lágrimas del orbe,
pones la botella de vino en la mesa ante tu humana pesadumbre,
la miras y, tras pensar un poco, alargas la mano aprisionándola,
luego acercas la boca de esa botella a tus labios temblorosos
ys musitando alegremente ante una desaparición inevitable
recuerda algunas rubayatas del vate persa Omar Khayyam.
-Hijos, la serpiente cuenta -me dicen- con muchas hojas muertas.
Mas yo, con un grito alegre de ebriedad: ¡Que me quiten lo bailao!
*
(Texto compuesto a partir del poema anónimo africano número 91 titulado 'Oda a la muerte', páginas 144-145 del tomo I de la antología de Rogelio Martínez Furé 'Poesía Anónima Africana')
______
(*) Ku: la Muerte
para disimular a sus crías de los peligros que los acechan.
Y tú, madre, ¿ con quién has contado para proteger
al hijo que tanto te quería de la crueldad del mundo?
¡Ay, amigo zamorano, tu único bastón de apoyo se quebró!
Cuando necesites de un sostén recurrirás a tus hermanos
y cerrarán sus oídos al golpeteo del picaporte en sus puertas.
Solo Ku tendrá sus sentidos alertas y te franqueará el paso.
Entonces, eh, ¿la verás? ¿volverás a ver la que está muerta?
Lo cierto es que ya no tendrás jardinera que cuide las flores,
ni compañera que vaya paseando contigo camino del mercado,
ni maestra particular que te tome las lecciones de la escuela,
ni indagadora que pregunte ansiosa por cuestiones de la vida,
e irás solo tu al pilón para darle de beber agua a los ganados.
¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte! ¡Oh Ku! ¡Oh muerte!
La serpiente que se va -pregonan- cuenta con las hojas muertas
para disimular a sus crías de todos los peligros que los acechan.
Tu cuentas con tus hijos y tus años para cuando te sorprenda Ku.
No cuentes contigo, no, porque la muerte no previene a nadie.
Si tienes bienes, aunque sean pocos, ¿porque no los usas, pues?
Contestame, ¿donde estás ahora no es, en realidad, una granja,
antesala de la muerte, con provisiones para una buena vida?
Aunque no respondas sabemos que es eso: un primer paso
preparatorio para el momento azaroso de penetrar en el Vacío,
lugar colmado de recuerdos tristes o placenteros de los vivos.
La Nada, El Vacío es la cama, el país, la morada de los idos.
Único y mismo para todos. Allí el Bien y el Mal son pagados.
¡Padres! ¡Cerradle la puerta de esa casa! ¡Esperadle aun!
Y tu, Ku, no abras la puerta porque no está aun preparado.
¡El país de los idos! ¡La Nada! ¡El Vacío!, ¿cómo es ese lugar?...
Lo ignora. Ni su padre ni su madre han vuelto para contárselo.
Ante la pregunta sobre esa morada de nombre Vacío o Nada
las gentes se resisten a abandonar sin mas esta granja terrenal
y lloran desconsoladamente por los seres queridos que se van.
Y tu, recogidos todos los llantos y todas las lágrimas del orbe,
pones la botella de vino en la mesa ante tu humana pesadumbre,
la miras y, tras pensar un poco, alargas la mano aprisionándola,
luego acercas la boca de esa botella a tus labios temblorosos
ys musitando alegremente ante una desaparición inevitable
recuerda algunas rubayatas del vate persa Omar Khayyam.
-Hijos, la serpiente cuenta -me dicen- con muchas hojas muertas.
Mas yo, con un grito alegre de ebriedad: ¡Que me quiten lo bailao!
*
(Texto compuesto a partir del poema anónimo africano número 91 titulado 'Oda a la muerte', páginas 144-145 del tomo I de la antología de Rogelio Martínez Furé 'Poesía Anónima Africana')
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(*) Ku: la Muerte
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viernes, 19 de junio de 2009
José Mª Amigo Zamorano: Autobiografía libresca de José Segovia
Título: Anochece y aun no he leído todos los libros
Autor: José Segovia
Editorial: Europa Viva
Año: 2008
Cuando se presentó el último libro de Urbano Blanco Cea -del que ya escribimos algo en la página web 'elnaviero'- se nos anunció, a los presentes en el acto, que pronto lo harían en Las Navas del Marqués otros libros escritos por naveros y naveras: el del susodicho José Segovia y el de Ángela Segovia que aunque se apelliden igual creemos que no son parientes. Por cierto, el de Ángela se hace mañana, sábado, a las 8 de la tarde en el local que tiene la Caja de Ahorros de Avila al lado del Castillo de Magalia.
Sin embargo el de José Segovia se hizo en este mismo local hace unas semanas. Se titula 'Anochece y aun no he leido todos los libros', editorial Europa Viva, 2008. En él hay numerosímas citas sobre Las Navas pueblo al que califica de 'paraiso perdido'. Aquí pasó buenas temporadas, comió moras de las zarzas, cazó víboras y pájaros, descubrió la libertad, los toros, la soledad, vio películas en los cines Sanvy y Matute, aquí recuerda un tío suyo tumbado en un sofá padeciendo de alguna enfermedad. Era hermano de su padre. Falangista perseguido...
Pero no trata de eso el libro.
Su tío falangista como su padre; progenitor al que hirieron en la batalla del Ebro. Bala que le entró cerca de un ojo y le salió limpiamente por detrás de la cabeza. Afortunadamente no le afectó el cerebro de milagro. Aunque si le dejó secuelas. Por eso le dieron una medalla. Condecoración, dice José Segovia irónicamente, que también recibió el 'golpista' Milans del Bosch (si no se escribe así que nos perdonen) por herirse levemente tropezando al salir de un coche.
Aunque no trata de eso el libro.
José Segovia nos dice que todo eso de su familia le influyó. Como le influyeron los maristas, donde estudiara bachilerato, que no salen muy bien parados de su análisis; como le marcó su afliación a la Acción Católica hasta el extremo de encauzar su vocación hacia el sacerdocio católico, apostólico y romano. Pero, ¡ay!, se le cruzó como a Fray Gerundio de Campazas una moza y... ahorcó su intención curil. Ese quiebro en su vida llega a su compromiso militante contra el franquismo metiéndose el PSOE. A próposito de esta militancia recuerda la frase de su madre:
-¡Ay, hijo!, te has unido a esos que nos quitaron los colchones en Las Navas.
O el saludo de un tío suyo, muy de derechas, cuando fue a dar un mitin a Las Navas del Marqués:
-¿Qué hace aquí este soplapollas?
En el libro nos transmite cómo trabaja en la organización del Partido Socialista en Ávila, cómo participa en las campañas electorales o cómo arriba al Ministerio de Educación del gobierno de Felipe Gonzalez como Director General de Enseñanzas Medias; o cómo practica el baloncesto bajo las órdenes del que fuera selecionador nacional, si mal no recordamos un tal Diaz Miguel, o algo así; y por no esconder no esconde ni su afición por los toros, ni su admiración por el Real Madrid...
Pero, repetimos, no trata de eso el libro.
En realidad nos da una visión de si mismo a traves de los libros que le han marcado. Se precia de tener cerca de 13.000.Su lectura, la lectura de 'Anochece y aun no he leído todos los libros' de José Segovia para nosotros es, como decía José Bergamín, el recuerdo de 'un momento histórico' transformado en 'instante eterno'.
Casi nos parece mentira que D. José Segovia Pérez no se haya leído todos los libros. Y no lo decimos por decir. Y si no lean lo que les ponemos como punto final, un poco largo, de esta reseña.
En el libro se citan numerosos títulos y autores: El camino de Delibes, Baudolino de Umberto Eco, Mi familia y otros animales de Durrell, Alicia a través del espejo de Carrol, Tiempos de silencio de Martín Santos, Metafísica de Aristóteles, La biblioteca de noche de Manguel, Historia de los heterodoxos españoles de Menéndez Pelayo, El choque de civilizaciones de Huttington, Tratado sobre la tolerancia de Voltaire, Nadar contra corriente. Julian Besteiro de Patricio de Blas, La hora 25 de Gheorghiu, Cien años de soledad de García Marquez, Una historia de amor y oscuridad de Amos Oz, Memorias de Adriano de Yourcenar, El cartero de Pablo Neruda de Skarmeta, Equipaje de arena de Langtus, Aurora roja y muchas más obras de Baroja, Paideia de Jaegger, Los filósofos presocráticos de kirk y Raben, La filosofía en la Edad Media de Gillon, La filosofía de la Ilustración y Problema del conocimiento de Casirer, La Viena de Wittgentein de Jarrik y Tolmin... obras de Galileo, Newton, Kepler, Copérnico, Hawking... libros de sociología de la ciencia de Merton, Feyerband, Latona... o de Browne, Bacon, Bachelar, Woolgar... y muchos más como Nagel, Popper, Hempel, Bunge, Needham, Russell, Buterfield, Hell... solo en las primeras 39 páginas.
Y no se engañe nadie, no. No es ningún ladrillo. Puede que haya que tener una cierta cultura para saborearlo, pero está escrito con ritmo, con agilidad, con soltura. Dos únicas pegas que le ponemos: que apenas cita los últimos asesinatos del franquismo de septiembre de 1975; cosa que no entendemos del todo en un hombre de pensamiento tan radical, puesto que el FRAP organización a la que pertenecían tres de los cinco asesinados era dirigido por una gran socialista, por Álvarez del Vayo; y un anticomunismo con tintes de sectarios.
No vamos recomendar que se lea. Pasamos ya de eso. Allá cada uno. Es su libertad y con su pan se lo coma. Pero eso que se pierde por no leerlo.
Autor: José Segovia
Editorial: Europa Viva
Año: 2008
Lo mismo que al albañil, por ejemplo, lo van determinando los elementos que caracterizan su trabajo: el frío, el calor, el cemento, los ladrillos... las casas que hace; al campesino lo va curtiendo la tiera; al camarero, al mecánico, al oficinista... los factores de su currelo. A otros los moldean los libros que leen. Es el caso de José Segovia, Pepe para los amigos.
Cuando se presentó el último libro de Urbano Blanco Cea -del que ya escribimos algo en la página web 'elnaviero'- se nos anunció, a los presentes en el acto, que pronto lo harían en Las Navas del Marqués otros libros escritos por naveros y naveras: el del susodicho José Segovia y el de Ángela Segovia que aunque se apelliden igual creemos que no son parientes. Por cierto, el de Ángela se hace mañana, sábado, a las 8 de la tarde en el local que tiene la Caja de Ahorros de Avila al lado del Castillo de Magalia.
Sin embargo el de José Segovia se hizo en este mismo local hace unas semanas. Se titula 'Anochece y aun no he leido todos los libros', editorial Europa Viva, 2008. En él hay numerosímas citas sobre Las Navas pueblo al que califica de 'paraiso perdido'. Aquí pasó buenas temporadas, comió moras de las zarzas, cazó víboras y pájaros, descubrió la libertad, los toros, la soledad, vio películas en los cines Sanvy y Matute, aquí recuerda un tío suyo tumbado en un sofá padeciendo de alguna enfermedad. Era hermano de su padre. Falangista perseguido...
Pero no trata de eso el libro.
Su tío falangista como su padre; progenitor al que hirieron en la batalla del Ebro. Bala que le entró cerca de un ojo y le salió limpiamente por detrás de la cabeza. Afortunadamente no le afectó el cerebro de milagro. Aunque si le dejó secuelas. Por eso le dieron una medalla. Condecoración, dice José Segovia irónicamente, que también recibió el 'golpista' Milans del Bosch (si no se escribe así que nos perdonen) por herirse levemente tropezando al salir de un coche.
Aunque no trata de eso el libro.
José Segovia nos dice que todo eso de su familia le influyó. Como le influyeron los maristas, donde estudiara bachilerato, que no salen muy bien parados de su análisis; como le marcó su afliación a la Acción Católica hasta el extremo de encauzar su vocación hacia el sacerdocio católico, apostólico y romano. Pero, ¡ay!, se le cruzó como a Fray Gerundio de Campazas una moza y... ahorcó su intención curil. Ese quiebro en su vida llega a su compromiso militante contra el franquismo metiéndose el PSOE. A próposito de esta militancia recuerda la frase de su madre:
-¡Ay, hijo!, te has unido a esos que nos quitaron los colchones en Las Navas.
O el saludo de un tío suyo, muy de derechas, cuando fue a dar un mitin a Las Navas del Marqués:
-¿Qué hace aquí este soplapollas?
En el libro nos transmite cómo trabaja en la organización del Partido Socialista en Ávila, cómo participa en las campañas electorales o cómo arriba al Ministerio de Educación del gobierno de Felipe Gonzalez como Director General de Enseñanzas Medias; o cómo practica el baloncesto bajo las órdenes del que fuera selecionador nacional, si mal no recordamos un tal Diaz Miguel, o algo así; y por no esconder no esconde ni su afición por los toros, ni su admiración por el Real Madrid...
Pero, repetimos, no trata de eso el libro.
En realidad nos da una visión de si mismo a traves de los libros que le han marcado. Se precia de tener cerca de 13.000.Su lectura, la lectura de 'Anochece y aun no he leído todos los libros' de José Segovia para nosotros es, como decía José Bergamín, el recuerdo de 'un momento histórico' transformado en 'instante eterno'.
Casi nos parece mentira que D. José Segovia Pérez no se haya leído todos los libros. Y no lo decimos por decir. Y si no lean lo que les ponemos como punto final, un poco largo, de esta reseña.
En el libro se citan numerosos títulos y autores: El camino de Delibes, Baudolino de Umberto Eco, Mi familia y otros animales de Durrell, Alicia a través del espejo de Carrol, Tiempos de silencio de Martín Santos, Metafísica de Aristóteles, La biblioteca de noche de Manguel, Historia de los heterodoxos españoles de Menéndez Pelayo, El choque de civilizaciones de Huttington, Tratado sobre la tolerancia de Voltaire, Nadar contra corriente. Julian Besteiro de Patricio de Blas, La hora 25 de Gheorghiu, Cien años de soledad de García Marquez, Una historia de amor y oscuridad de Amos Oz, Memorias de Adriano de Yourcenar, El cartero de Pablo Neruda de Skarmeta, Equipaje de arena de Langtus, Aurora roja y muchas más obras de Baroja, Paideia de Jaegger, Los filósofos presocráticos de kirk y Raben, La filosofía en la Edad Media de Gillon, La filosofía de la Ilustración y Problema del conocimiento de Casirer, La Viena de Wittgentein de Jarrik y Tolmin... obras de Galileo, Newton, Kepler, Copérnico, Hawking... libros de sociología de la ciencia de Merton, Feyerband, Latona... o de Browne, Bacon, Bachelar, Woolgar... y muchos más como Nagel, Popper, Hempel, Bunge, Needham, Russell, Buterfield, Hell... solo en las primeras 39 páginas.
Y no se engañe nadie, no. No es ningún ladrillo. Puede que haya que tener una cierta cultura para saborearlo, pero está escrito con ritmo, con agilidad, con soltura. Dos únicas pegas que le ponemos: que apenas cita los últimos asesinatos del franquismo de septiembre de 1975; cosa que no entendemos del todo en un hombre de pensamiento tan radical, puesto que el FRAP organización a la que pertenecían tres de los cinco asesinados era dirigido por una gran socialista, por Álvarez del Vayo; y un anticomunismo con tintes de sectarios.
No vamos recomendar que se lea. Pasamos ya de eso. Allá cada uno. Es su libertad y con su pan se lo coma. Pero eso que se pierde por no leerlo.
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jueves, 30 de abril de 2009
José Mª Amigo Zamorano: La asnidad del padre Casimiro
Acabamos de releer dos obras de Camilo Castelo Branco: 'Novela de un hombre rico' y 'María de la Fuente'. De la primera, romántica, poco tenemos que decir: mucho amor, mucho llanto, mucha desgracia. El destino que lleva a los personajes, con poca felicidad, hasta la muerte. Como a casi todos nosotros.
Pero no es de esta obra de la quisiéramos hacer algún comentario un poco más extenso, sino de la otra, de 'María de la Fuente'.
Ya la primera vez que la leímos nos interesó más, mucho más, que la 'Novela de un hombre rico'.
'María de la Fuente', tiene el atractivo, para nosotros, de tratar de la historia de Portugal, de la que no conocemos, prácticamente, nada (los pueblos español y portugués han vivido de espaldas aun estando juntos); está escrita con un lenguaje chispeante, libre, desprejuiciado, cáustico, con las creencias irracionales, con los dogmas religiosos; nos atrajo su irreverencia, en el mejor sentido de la palabra, con los poderes establecidos, Iglesia y Monarquía, sobre todo la absoluta; además, nos gustan los anticlericales, qué le vamos a hacer, y él lo es; nombraba a algunos autores, como Oliveira Martins, Almeida Garret o Guerra Junqueiro que nos resultaban conocidos por habérselos visto citar a Unamuno; nos regocijaba su ironía, a veces burla, cuando no sarcasmo, hacia dos personajes de la llamada Revuelta del Miño, allá por 1846: María de la Fuente y el padre Casimiro José Vieira. Personajes que no salen muy bien parados, ambos.
Si bien, la flecha se dirige principalmente, aunque se titule 'María de la Fuente', hacia el padre Casimiro.
De él extrae los datos para transmitirnos una imagen de esta maría portuguesa. Pero contrastados con algunos historiadores: borracha, lujuriosa, mal hablada, hombruna, meapilas, ignorante... Nada épica. Y el tono, dicho por el autor, 'desenvuelto, cómico-heroico'.
Finalizando de esta manera la primera parte: 'yo no he querido deslucir el valor del pueblo del 46, pero pretendo cribar en el tamiz del harnero histórico a María de la Fuente, que los progresistas llaman su madre y los republicanos su abuela'.
La segunda parte de la obra está dedicada al citado padre Casimiro, del que hemos encontrado en la red esta referencia en portugués:
'Sacerdote minhoto, nascido em 1817 e falecido em 1895, que foi um dos líderes das guerrilhas da Maria da Fonte. Publicou um relato das suas actividades guerreiras à frente de um grupo de camponeses, sob o título Apontamentos para a História da Revolução do Minho em 1846 ou da Maria da Fonte (1883). Esta obra é considerada um documento histórico importante para o estudo daquela revolta.'
Como ya hemos dicho, no lo corona de gloria precisamente. Es una crítica feroz que se resume en estas palabras que Camilo Castelo Branco pone al final del libro:
'Estoy cansado, lleno de tedio, y con el alma angustiada por haber prostituido su atención en ciento veinte páginas teológicas de esta clase. Pero, hoy en día, que el fastidio en la literatura resiste el perfil de Zola, el libro que se lee con paciencia es tan raro como los brillantes negros. En esas ciento veinte páginas, se siente la delicuescencia del cerebro, se jadea en el pútrido aire de los viejos detritos; se agoniza por falta de aire, en ese laberinto de necedades. Hay ahí páginas de cruenta ignorancia y osadía, tan absurdas en un hombre nacido en este siglo, que al terminar la lectura, me abruma la tristeza de quien sale de un manicomio y ha oido declamaciones místicas mezcladas con injurias.'
Para a continuación ser un poco misericordioso con el padre Casimiro:
'Hago, sin embargo, constar que esta censura no deslustra la honradez ni la moral del padre Casimiro José Vieira. Dice Castillo: "¿Se escribe mal o bien, se tiene o no buen seso? / ¿Qué tiene esto que ver con su integridad?/ Puede un hombre ser santo y estar lleno lleno de asnidad."
Hemos llenado este comentario de citas como hace Castelo Branco con 'María de la Fuente' (*).
__________
(*) Si alguno tuviere interés en esta obra (puede que la edición que les cito se inencontrable) sepa que fue publicada en 1955 por Aguilar, S.A. de Ediciones, en la colección Crisol, número 392 y traducida del portugués por Inocencia y Mercedes R. Mellado.
Pero no es de esta obra de la quisiéramos hacer algún comentario un poco más extenso, sino de la otra, de 'María de la Fuente'.
Ya la primera vez que la leímos nos interesó más, mucho más, que la 'Novela de un hombre rico'.
'María de la Fuente', tiene el atractivo, para nosotros, de tratar de la historia de Portugal, de la que no conocemos, prácticamente, nada (los pueblos español y portugués han vivido de espaldas aun estando juntos); está escrita con un lenguaje chispeante, libre, desprejuiciado, cáustico, con las creencias irracionales, con los dogmas religiosos; nos atrajo su irreverencia, en el mejor sentido de la palabra, con los poderes establecidos, Iglesia y Monarquía, sobre todo la absoluta; además, nos gustan los anticlericales, qué le vamos a hacer, y él lo es; nombraba a algunos autores, como Oliveira Martins, Almeida Garret o Guerra Junqueiro que nos resultaban conocidos por habérselos visto citar a Unamuno; nos regocijaba su ironía, a veces burla, cuando no sarcasmo, hacia dos personajes de la llamada Revuelta del Miño, allá por 1846: María de la Fuente y el padre Casimiro José Vieira. Personajes que no salen muy bien parados, ambos.
Si bien, la flecha se dirige principalmente, aunque se titule 'María de la Fuente', hacia el padre Casimiro.
De él extrae los datos para transmitirnos una imagen de esta maría portuguesa. Pero contrastados con algunos historiadores: borracha, lujuriosa, mal hablada, hombruna, meapilas, ignorante... Nada épica. Y el tono, dicho por el autor, 'desenvuelto, cómico-heroico'.
Finalizando de esta manera la primera parte: 'yo no he querido deslucir el valor del pueblo del 46, pero pretendo cribar en el tamiz del harnero histórico a María de la Fuente, que los progresistas llaman su madre y los republicanos su abuela'.
La segunda parte de la obra está dedicada al citado padre Casimiro, del que hemos encontrado en la red esta referencia en portugués:
'Sacerdote minhoto, nascido em 1817 e falecido em 1895, que foi um dos líderes das guerrilhas da Maria da Fonte. Publicou um relato das suas actividades guerreiras à frente de um grupo de camponeses, sob o título Apontamentos para a História da Revolução do Minho em 1846 ou da Maria da Fonte (1883). Esta obra é considerada um documento histórico importante para o estudo daquela revolta.'
Como ya hemos dicho, no lo corona de gloria precisamente. Es una crítica feroz que se resume en estas palabras que Camilo Castelo Branco pone al final del libro:
'Estoy cansado, lleno de tedio, y con el alma angustiada por haber prostituido su atención en ciento veinte páginas teológicas de esta clase. Pero, hoy en día, que el fastidio en la literatura resiste el perfil de Zola, el libro que se lee con paciencia es tan raro como los brillantes negros. En esas ciento veinte páginas, se siente la delicuescencia del cerebro, se jadea en el pútrido aire de los viejos detritos; se agoniza por falta de aire, en ese laberinto de necedades. Hay ahí páginas de cruenta ignorancia y osadía, tan absurdas en un hombre nacido en este siglo, que al terminar la lectura, me abruma la tristeza de quien sale de un manicomio y ha oido declamaciones místicas mezcladas con injurias.'
Para a continuación ser un poco misericordioso con el padre Casimiro:
'Hago, sin embargo, constar que esta censura no deslustra la honradez ni la moral del padre Casimiro José Vieira. Dice Castillo: "¿Se escribe mal o bien, se tiene o no buen seso? / ¿Qué tiene esto que ver con su integridad?/ Puede un hombre ser santo y estar lleno lleno de asnidad."
Hemos llenado este comentario de citas como hace Castelo Branco con 'María de la Fuente' (*).
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(*) Si alguno tuviere interés en esta obra (puede que la edición que les cito se inencontrable) sepa que fue publicada en 1955 por Aguilar, S.A. de Ediciones, en la colección Crisol, número 392 y traducida del portugués por Inocencia y Mercedes R. Mellado.
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