lunes, 8 de enero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Caminar Recordando


por José María Amigo Zamorano (*)

Al saber la triste noticia de la muerte de Elena Soriano me propuse rendir homenaje postrero, en "Caminar conociendo", a quien había sido una magnífica escritora y una animadora cultural de primer orden con la revista "El Urogallo"; ofrenda, además, para quien había tenido elogios hacia nuestra revista.La escritora, -"suegra del Boyer", que recordó el Umbral, como en realidad lo fue-, murió en diciembre pasado. Dos años antes me escribió una carta breve en la que decía entre otras cosas: "los 'viejos' nos vamos muriendo con el siglo XX"; no sabía -no podía saberlo- que su muerte estaba tan cercana, pero contaba, quizás, la desaparición de sus numerosos amigos y conocidos: María Alfaro, Juan Fernandez Figueroa ...

El azar me proporcionó materia para completar el número: el diario YA, en artículo de opinión de Medardo Fraile, recogía la noticia de la muerte del hispanista inglés Charles David Ley.

Sabía yo de este hispanista por mis conversaciones veraniegas con el viejo escritor y amigo García Luengo que lo había mentado varias veces como autor de un memorial en el que recogía, entre otras cosas, sus excursiones a Las Navas del Marqués con Cela, García Nieto y otros de la llamada Juventud Creadora. De manera que quedó hilvanado el número en torno a Elena Soriano, Charles David Ley y José García Nieto.Me puse en contacto con escritores aconsejado por Eusebio y por Juan José Arnedo, marido de Elena, quien, a pesar del dolor por la muerte de su esposa, me facilitó direcciones e incluso donó la obra a la Biblioteca Pública de Las Navas.Lo mismo hice con José García Nieto.

Unos enviaron colaboraciones -agradezco el obituario de El Mundo enviado Santos Sanz Villanueva y que, lamentablemente, no he podido reproducir entero por falta de espacio-, otros disculparon su negativa y, algunos, para que todo fuera real como la vida misma, a pesar de la confianza que pusieron sus más íntimos, ni contestaron.Sobre el hispanista inglés, me dirigí a José Esteban, editor de sus memorias, "La costanilla de los diablos", para que me autorizara a publicar el capítulo VI y, de paso, si quería, presentara a su autor. Aceptó encantado lo que le agradecí.

Luego murió Carlos Gurméndez, insigne escritor, eminente filósofo de las pasiones, amigo de la escritora y conocido mío; cito esto porque me había contestado a finales de diciembre, recién venido de Galicia, prometiéndome que, en pasando las fiestas navideñas, me escribiría "un largo artículo sobre Elena Soriano": su muerte me impresionó y vime obligado a variar un poco la forma a fin de que Elena y Carlos hicieran el último "camino" juntos: amigos en vida, juntos en la muerte.

Tengo que decir que, contemplado ahora el número, me parece estar viendo un fresco de la Historia de la Literatura Española de los años 50 y 60, con sus luces y sombras. Años en los que cada uno logró sobrevivir como pudo, combatiendo el hambre y el odio cainita que trajo la guerra; e intentando abrir una pequeña rendija en el negro muro, a costa, muchas veces, de prohibiciones y exilios; verbigracia: Elena Soriano y Carlos Gurméndez entre los vencidos; también en la parte vencedora había, al parecer, personalidades que desafiaban la prepotencia de los mandos triunfadores escribiendo, por ejemplo, poemas de amor, cuando no se llevaba, y ejerciendo la tolerancia, como José García Nieto, según el catedrático y poeta Joaquín Benito de Lucas, máximo conocedor de su obra, quien no duda en calificar al Premio Cervantes de poeta "de la reconciliación nacional" en las páginas de "Caminar conociendo". Un pequeño fresco de un tiempo no tan negro (en literatura) como nos lo han pintado -por obra y gracia de gentes a las que me he referido- pero sin ese color rosado con que algunos hagiógrafos quieren disfrazarlo: dictadura y censura, haberla, la hubo: unos la vivieron y otros la estudian en los manuales de Historia.

(*) José Mª Amigo Zamorano es director de la revista 'Caminar conociendo'

EDITORIAL DEL NÚMERO 6 DE LA REVISTA EN LA PÁGINA 3

LUIS ALBERTO DE CUENCA: 2 POEMAS

Desde la Biblioteca Nacional
Luis Alberto de Cuenca*

El bosque

El bosque me contó la vieja historia.
Dijo que hubo otro tiempo en que los hombres
se aventuraban entre su espesura
en busca del oráculo divino.
Pero nadie llegaba a ver el centro
de la selva, donde la pitonisa
resolvía las dudas de los fieles.
Porque no había centro, porque el bosque
era y es un inmenso laberinto
sin principio ni fin, y porque el orden
de las cosas excluye las respuestas.
Y es así como, ciegos e ignorantes,
nos dirigimos hacia el precipicio
de la nada, perdidos en el bosque
de la traición, el odio y la mentira.
Eso me dijo el bosque en un susurro,
mientras yo iba camino de Damasco.
Irlanda

Por Edward, Lord Dunsany, que cantara
las gestas de un caballo de madera
en cuento muy bello; por el libro
de Kells, iluminado por los ángeles;
por nuestra fe católica, basada
en la benevolencia de María
y no en la crueldad del dios hebreo;
por San Patricio, que te dio las cruces
de piedra que jalonan tus caminos;
por el héroe Cuchulainn y por Molly
Bloom, que lo atrajo hacia sus senos
y le dijo que sí, que lo quería,
en la última frase del Ulysses
yo te saludo, Irlanda, esta mañana
de septiembre en que todo está borroso
menos la geografía de tu isla,
desde donde me envías a la cárcel
un mensaje cargado de futuro.
Lisboa, 26 de septiembre de 1996
Luis Alberto de Cuenca: poeta e investigador del CSIC;
Premio de la Crítica del 85
Ilustra: Úrsula Martín (La ilustración aquí no aparece)

EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' Nº 6 (JULIO DE 1997) EN LA PÁGINA 5

viernes, 5 de enero de 2007

ELENA SORIANO: BIOBIBLIOGRAFÍA

ELENA SORIANO - biobibliografía

Nació en Fuentidueña de Tajo (Madrid). En 1950 publica su primera novela, Caza menor, donde aborda el cainismo de los españoles que nos llevó a la guerra del 36. En 1976 fue llevada a la televisión y proyectada en 20 episodios.

En 1955, escribe bajo el título "Mujer y Hombre" tres novelas, La playa de los locos, Espejismos y Medea 55, donde se tratan problemas como el tabú de la virginidad, el deterioro del amor conyugal y la venganza subliminal de la mujer moderna a la traición de su compañero rechazando la maternidad. La playa de los locos fue prohibida por la dictadura franquista, siendo editada 30 años después.

En 1969 funda la revista El Urogallo que editó (financiada por ella sin ayudas ni subvenciones) y dirigió personalmente. Dio a conocer durante seis años la mejor literatura de la época e hizo una insuperable labor por la cultura de la libertad.

En 1985, la Editorial Plaza Janés publicó Testimonio materno de gran impacto social con ocho ediciones agotadas. La misma editorial, en 1986, publicó en un sólo tomo la trilogía "Hombre y Mujer" y en 1990 el libro de relatos La vida pequeña.

A lo largo de 30 años Elena Soriano publicó artículos y ensayos en España y el extranjero: La emoción en el teatro de Sartre, La juventud como problema, La obra de Baroja durante la República etc ... Muchos de estos trabajos fueron publicados por la Editorial Anthropos con el título Literatura y vida en tres volúmenes entre los años 1992 y 1994.

El pasado año poco antes de morir la Editorial Huerga y Fierro le publicó una selección de relatos con el título Tres sueños y otros cuentos.

Trabajaba en el ensayo El donjuanismo femenino y proseguía su extenso ensayo, Defensa de la literatura. Apuntes para un ensayo interminable.

El periodista Esteban Hernández, estudioso de su obra, prepara un libro critico y biográfico, de próxima aparición.

Elena Soriano, que no se presentaba a concursos, fue jurado de muchos: los Pablo Iglesias, Plaza y Janés, Nacional de las Letras ...

Cedidos a la Cruz Roja Española los derechos en lengua castellana de su obra Testimonio materno, han dado lugar a la creación de la fundación CREFAT de la que Elena era Vicepresidente.

Fuentidueña de Tajo dio el nombre de Elena a su calle principal y Suances (Cantabria) erigió una gran estela de piedra frente al mar en recuerdo de la escritora ya que se inspiró en dicho lugar para escribir La playa de los locos.

En 1991 recibió el premio Rosa Manzano a su labor de escritora progresista y en el 93 la Medalla de Oro Individual de la Comunidad de Madrid por su obra literaria en defensa de la libertad de pensamiento y de los derechos humanos.


Tomado de la revista 'CAMINAR CONOCIENDO', Nº 6, PÁGINA 8

CARTA DE ELENA SORIANO A JOSÉ MARÍA AMIGO ZAMORANO

Elena Soriano - C/ Maestro Ripoll, 24

28. 006 Madrid- 24, enero de 1995

Estimado José María Amigo Zamorano:

Le ruego que disculpe mi tardanza en corresponder a su carta, sin fecha, por cierto, acompañada de los ejemplares de la revista "Caminar conociendo" que usted dirige; todo lo cual encuentro, al regresar ayer de una larga estancia en el campo del Ampurdam catalán. Le agradezco mucho el envío de dicha revista, tan vivaz, fresca y juvenil como ahora se ven pocas publicaciones culturales y le felicito por su labor en ella. También le manifiesto mi gratitud por su invitación a colaborar en sus páginas, que intentaré realizar pronto; y, sobre todo, sus referencias a mi antigua amistad con Eusebio García Luengo, que perdura invariable, a pesar de su actual retraimiento, que comprendo muy bien, pues también lo practico yo misma: los tiempos así lo imponen a los "viejos" que vamos muriendo con el siglo XX ...

Le reitero mi gratitud por sus muestras de aprecio que correspondo sinceramente, con muy sinceros deseos de éxito y cordiales saludos de su afma.

Elena Soriano

APARECECIDA LA CARTA EN 'CAMINAR CONOCIENDO', Nº 6

MUERE EN MADRID LA ESCRITORA ELENA SORIANO

Muere en Madrid la escritora Elena Soriano

Con estos titulares se hizo eco la prensa de su fallecimiento
La novelista calificó nuestra revista de "vivaz, fresca y juvenil"
(Reproducimos los dos primeros párrafos de los obituarios de El Mundo y ABC)

Exilada en su patria

La escritora Elena Soriano pertenece a la olvidada España del exilio interior. Fue persona de convicciones liberales y de simpatías socialistas y, aunque en precarias condiciones de falta de libertad íntima, publicó Caza menor en 1951, una novela psicológica un tanto tradicional, hosca y amarga. Por edad (nació en 1917), forma parte de la primera generación de postguerra, con la que se vincula por su inclinación al tremendismo y existencialismo propio de los años cuarenta, representado entonces por Cela y Delibes.

Ese exilio interior no hizo no hizo desfallecer a Elena Soriano, pero la censura le causó un daño irreparable al prohibir La playa de los locos (1955), inicio de la trilogía temática "Hombre y Mujer", que se completó con Espejismos y Medea. El ciclo de cuestiones entrelazadas que insinuaba o abordaba en ese tríptico novelesco se convirtió, pasado el tiempo, en el eje central de sus preocupaciones: el enfrentamiento entre el instinto y la razón, la huella del tiempo, el descubrimiento del sexo y el poder de la sensualidad, la guerra y sus estragos, los problemas de la educación, los anhelos insatisfechos e inalcanzables, el sentimiento y disfrute de la naturaleza ...

Santos Sanz Villanueva. El Mundo, 5 - XII - 1996

Las clases medias

"... Elena Soriano, la suegra de Boyer, fina escritora y ensayista de la que fui amigo toda la vida, que llevó con elegancia de dama middle-middle class la censura caudillista y acaba de morir en Madrid, a avanzada edad. Descanse en paz."

Francisco Umbral. El Mundo 6 - XII - 96

Muere en MADRID LA ESCRITORA ELENA SORIANO

Muere en Madrid la escritora Elena Soriano

Elena Soriano (Fuentidueña de Tajo 1917) ha desaparecido al pie del cañón pues su último libro, los excelentes relatos "Tres sueños y otros cuentos" apenas acaban de aparecer en librerías cuando llega la noticia de su muerte. Sus restos mortales fueron enterrados ayer en Madrid. En buena medida autodidacta, pese a sus estudios de magisterio y a su formación de lectora incesante, repleta de una extensa cultura literaria y filosófica - de la que dan buena muestra tres volúmenes de "Literatura y vida" (1992 - 1994) - no fue tan sólo una narradora personalísima sino también una animadora cultural de primera magnitud como demostró cuando fundó y dirigió "El Urogallo". También contribuiría años después a la resurrección de esa misma empresa junto al también desaparecido José Antonio Gabriel y Galán.

La existencia de Elena Soriano ha estado gobernada por una pasión central, la de la literatura, a la que se consagró desde muy joven, pues ya en 1952 publicaba una primera novela "Caza menor" que evidenciaba unas dotes expresivas poco comunes. Fue un producto insólito en la aplastada España de su tiempo, donde aquel drama rural y familiar de estirpe existencial desembocaba en el imposible final de una amenazadora guerra civil. En medio de las dificultades de la época Elena Soriano menudeó sus intervenciones en revistas y periódicos de dentro y fuera de España, destacando también como conferenciante y participante y congresos y coloquios, mostrando siempre en todo ello un espíritu democrático y progresista que no dejó de traerle bastantes problemas.

por Rafael Conte. ABC, 4 - XII - 1996

LEIDO EN CAMINAR CONOCIENDO, Nº 6

Celia Zaragoza: ELENA SORIANO: literatura y vida

Elena Soriano: literatura y vida

por Celia Zaragoza*. Madrid, 25 de abril de 1997

ELENA SORIANO se manifestaba orgullosa de su origen andaluz. Había nacido en Fuentidueña de Tajo (Madrid: 1917). Pero su sangre y su temperamento "eran de Córdoba, y su infancia, de varios cortijos de Andalucía", aseguraba.

Durante muchos años y hasta sus últimos días, vivió en la misma casa de aquella misma calle madrileña (Matías Montero, denominada luego Maestro Ripoll), de "aire quieto, residencial y tranquilo, entre los árboles y las plantas trepadoras del jardín, con aire cerrado y elegante en la que todo parecía igual", como con penetrante melancolía describió ANTONIO NUÑEZ.

En plena colonia El Viso, y a pocos pasos de allí, ELENA cruzaba los domingos hacia la inolvidable tertulia de su gran amiga MARÍA BAEZA (de cuyo fallecimiento se cumplen en estos día 16 años, 1888-1981, auténtica luz en su grupo familiar y en el ambiente cultural de la época).

Al regresar de Tambre, 24 (posteriormente, de Lázaro Galdeano, 2), un grupo de fieles amigos aguardaba a Elena desde los anaqueles de su biblioteca: BORGES, SÁBATO, CORTAZAR, RULFO, FUENTES, GARCÍA MÁRQUEZ. Alternaban con clásicos españoles y con las últimas novedades generacionales que, ininterrumpidamente, llegaban a su casa. Y también (pues era muy afecta a lo popular), con una completísima colección de tangos (que tan bien bailaba), donde lucían FRESEDO, PIAZZOLLA, DISCÉPOLO. O MARÍA ELENA WASLH.

Así, de su profundo conocimiento e interés por las literaturas hispanoamericanas e hispánicas, y de su inquietud por la evolución de nuestra lengua (tema, más que nunca, de tan grande actualidad), nació la revista literaria El Urogallo, que ELENA SORIANO fundó y dirigió desde 1969 a 1976, asesorada y apoyada en todos los órdenes (sin ninguna protección oficial ni oficiosa) por su marido, JUAN JOSÉ ARNEDO. En la heroica aventura, procuraba evitar tanto "el nacionalismo aldeano como el papanatismo hacia lo foráneo, la nostalgia del pasado como la precipitación novedosa". Abrió sus páginas a distintas edades, nacionalidades e ideologías con el sólo común baremo de la calidad. Y acertó.

Entre los homenajes que recibió ELENA, queremos destacar el que le dedica (LITERATURA Y VIDA, I, II, III) los tres tomos de ANTHROPOS (Colección Pensamiento Crítico / Pensamiento Utópico) en edición sobria y cuidadísima. El sagaz y exhaustivo prologuista, CARLOS GURMÉNDEZ, señala en ELENA la condición de anticipadora e intuitiva con profundidad envidiable. Ya en los años cincuenta vertía sus clarificadoras opiniones a través de su gran amiga y confidente, la literatura, de la que estuvo apartada más tarde durante siete años. Período que habría de contemplar y analizar, con desgarradora lucidez en Testimonio materno: con voluntad de útil alerta hacia lamentables circunstancias que habrían de proyectarse sobre la juventud de nuestros días. (Y en la que no volcó piedad hacia su hijo, ni hacia la sociedad, ni hacia sí misma)

Como novelista, tras la polémica Caza menor (1951: inicialmente víctima de la censura) había publicado una originalísima trilogía (La playa de locos, Espejismo y Medea).

Como cuentista, la selección agrupada bajo el título de la Vida pequeña, constituye una gratísima sorpresa.

La suma de estas relecturas, el repaso de estos textos, nos detiene también en otro aspecto de los tomos de ANTHROPOS: la serie de Sagaces ensayos; paralelamente, aparecen exponentes de no menor relieve en su género, que la revela como gran cronista de acontecimientos culturales, en los que descuella el teatro, y que tiene lugar en el resto de Europa. Fueron publicados inicialmente en Cuadernos (París), Ínsula y, especialmente, en Índice. Sin dejar nunca de ser, por igual, sólidos, amenos e informativos. Sin dejar de lado una pizca de ironía, (nunca amarga), y en ocasiones volcada sobre si misma.

Por su dominio amplio de todas los recursos literarios; por su perfecta comunicación de temas centrados en aspectos de la cultura no siempre accesibles, o al alcance del lector; por su actitud de alerta ante el obligado compromiso social en un mundo que, sin retroceder un punto, se muestra día a día, más indiferente, egoísta, cruel, ELENA aparece, aun hoy, merecedora de aquellos adjetivos con los que se la definió: utópica, lúcida, aguda, científica en el manejo de la propia visión del mundo que la rodeaba.

En realidad, al releer su obra, parece que volvemos a escucharla o hablar con ella y que, en estas fechas en que hubiera cumplido ochenta años, ELENA no hubiera muerto. En realidad, no ha muerto.

*Celia Zaragoza es periodista

(tomado de la revista 'caminar conociendo' nº 6, páginas 8, 9 y 10)