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viernes, 5 de enero de 2007

Joaquín Benito de Lucas: JOSÉ GARCÍA NIETO


Por Joaquín Benito de Lucas*
Datos biográficos:
José García Nieto es, sin duda, uno de los poetas no sólo más importantes, sino, también, de los más significativos de la poesía española surgido a partir de 1940. Esta afirmación, que podría parecer a primera vista un generoso juicio aplicado a cualquier poeta, resulta, en el caso de José García Nieto, justa y precisa por las razones que vamos a exponer.
Nacido en Oviedo el 6 de julio de 1914, su infancia y primera juventud se desarrollan en diversos lugares de la geografía española -Oviedo, Covaleda (Soria), Zaragoza, Toledo y Madrid- como vaticinio, quizás, de la pasión y del amor con que cantaría después en su obra las diversas regiones de España.
Es en Madrid donde se instala definitivamente con su madre viuda -el padre muere cuando José García Nieto contaba seis años- y donde el futuro poeta termina sus estudios de Bachillerato Superior en Ciencias, prepara oposiciones al Ministerio de Hacienda, que no llega a realizar, y al Ayuntamiento de Madrid, que acaba ganando.
En esos años previos a la guerra civil su vocación literaria se desarrolla a la luz de las numerosas lecturas de autores cuyas obras encontró en al biblioteca de su difunto padre. Su padre tenía estudios de Derecho y ejerció el periodismo además de desempeñar el cargo de secretario de Ayuntamiento. A los autores de la biblioteca paterna hay que añadir los que descubrió en las bibliotecas públicas que frecuentaba. Entre ellos a los componentes de la Generación del 27 a quienes leyó en la Antología de Gerardo Diego, de 1932, cuya lectura produce en él el mismo deslumbramiento que ocasionó en otros poetas de su misma promoción, tales como José Hierro y Rafael Morales.
Durante los años de la guerra civil, José García Nieto es detenido, puesto en libertad y cesado en su trabajo. Movilizado, se incorpora al batallón del Ministerio de la Guerra que es trasladado a Valencia. De regreso a Madrid, es detenido de nuevo durante siete largos meses. Años de experiencias dolorosas que el poeta sabrá cantar en sus libros con la serenidad que concede el tiempo.
Una vez terminada la guerra es restituido en su puesto de funcionario municipal. En 1940, el poeta, que se había ido formando al compás de los duros avatares de su patria, sale a la luz pública con su primer libro Víspera hacia ti y con su importancia en la poesía de postguerra.
José García Nieto es el primero de todos los poetas de su generación que publica un libro de poemas. Dispersos o silenciados los poetas de la generación de 1927, expatriados muchos de los que formarán la generación de 1936, el joven poeta se atreve a publicar, en un país que estaba partido en dos por el odio, un libro de poemas en el que el tema fundamental es el amor.
Pero no es sólo ése uno de los principales méritos, sino que, venciendo la resistencia de quienes pretendían mantener dividido el país moralmente, que es lo mismo que decir intelectual y literariamente, se hizo cargo de la dirección de la revista poética, Garcilaso, y a través de ella durante tres años, posiblemente los más difíciles de la postguerra, consigue aunar en sus páginas espíritus enfrentados, opiniones contrarias y poéticas irreconciliables.
Si algún creador de la época trabajó en poesía para hacer de las dos Españas una sola, ese fue José García Nieto quien a través de otro poeta, Garcilaso de la Vega, tomándolo como escudo y bandera, consiguió domeñar el rencor y el odio de muchos de los hombres de su patria por medio del endecasílabo. Como a Garcilaso no podían quitar el "dolorido sentir" si antes no le quitaban el sentido, a José García Nieto nadie le podrá quitar el mérito, si no se manipula la historia de la poesía de esa época, de haber sido el primer poeta que luchó desde la revista Garcilaso, por hacer de la poesía el vínculo de unión entre todos los poetas españoles de esos años.
No importa lo que después escribieran, a toro pasado, en otras revistas literarias, otros poetas. El trabajo de verdad y belleza, de generosidad y comprensión estaba ya hecho. Muy rápidamente surgieron nuevas tendencias líricas. Pero el camino había sido ya trazado por el esfuerzo de un solo hombre y un solo poeta: José García Nieto.
En los años posteriores, no conforme con lo realizado, continuó su esfuerzo de unificación y comprensión al frente de otra revista, Poesía Española, en cuyas páginas acogió con el mismo espíritu fraterno y solidario a viejos maestros, autores de su edad y jóvenes principiantes sin otro interés que el de la poesía ni otra razón que la de integrar a todos en el fin común de la belleza.
Su labor literaria y, con ella, su labor unificadora de sentimientos e ideas procedentes de no importa que bando o facción, se continúa a través de la revista Mundo Hispánico, de la que primero fue secretario general, luego subdirector y más tarde director. Con ella tendió un sólido puente de comprensión y reconocimiento por el que transitaron, de un lado a otro, intelectuales y escritores de las dos orillas del Atlántico.
Así, pues, resumiendo, debemos de atribuir a su personalidad literaria y humana, sin ningún tipo de sombras ni recelos, por un lado, el iniciar con su primer libro, en el que se hablaba solo de amor, el ancho cauce de las publicaciones de los poetas de postguerra y, por otro, el modo ejemplar con ha limado, en esos años difíciles, las ideas enfrentadas que desgarraban el malherido cuerpo de los escritores de entonces.

Consideraciones sobre la obra
A partir de esos años surgen nuevas publicaciones de nuestro autor y abundan los reconocimientos a su obra. En 1951, cerca de los cuarenta años de su vida, publica Tregua, libro emblemático porque "era la tregua que necesitaba para ponerme a bien con mi conciencia poética y seguir adelante .. " nos dice. Una conciencia poética que había soportado en siete libros, a lo largo de más de diez años, todas las tensiones de una sociedad conturbada y de un mundo literario en constante evolución.
En Tregua se pueden leer hondas reflexiones religiosas, pilares de su obra, que se desarrollarán ampliamente en La red, meditaciones sobre la creación lírica, incorporaciones poéticas sobre lo popular ... Y, aun no satisfecho inicia en ese periodo de tiempo la creación de extensos poemas (El parque pequeño, Elegía en Covaleda) en los que se muestran tanto el aliento poético del artista como la tensión emocional del hombre.

"nos encontramos ante un poeta que ha dedicado su vida y su obra a la defensa de los valores tanto españoles como hispanoamericanos, a la reconciliación nacional y a la difusión de la poesía por todo el orbe hispano"

El poeta ha abierto de par en par las puertas de su espíritu y de su imaginación. Asuntos apenas enunciados en los libros anteriores van a ocupar libros enteros, experiencias hasta entonces no cantadas van a plasmarse en numerosas composiciones, sentimientos reprimidos a ese momento llenarán nuevos libros. Dueño de una técnica impecable -"desde su primer libro Víspera hacia ti publicado en 1940, un absoluto dominio de la forma sorprendió a todos ..."- su visión del mundo se enriquece con nuevos motivos para abarcar los diferentes aspectos del humano vivir.
Por todo ello, no es de extrañar que a partir de las fechas señalas, José García Nieto haya sido honrado por las más diversas instituciones y galardonado con los más diferentes premios. Desde la "Flor natural" de los más modestos Juegos Florales hasta el Premio Nacional de Literatura, desde el agasajo de un grupo de amigos hasta el nombramiento de Académico de la Real Academia Española, José García Nieto ha sabido recibir estos honores con la misma elegancia y dignidad con la que ha hecho su vida.
Por lo dicho, nos encontramos ante un poeta que ha dedicado su vida y su obra a la defensa de los valores tanto españoles como hispanoamericanos, a la reconciliación nacional y a la difusión de la poesía por todo el orbe hispano. Pero, sobre todo, ha realizado una obra lírica de gran belleza formal y de inmensa riqueza de contenidos con la que se deben sentir honrados todos los hablantes de nuestra lengua.

Joaquín Benito de Lucas, 28 de abril de 1997
Catedrático de literatura de EE. UU.
y de la Universidad Autónoma de Madrid.
Poeta, premio Adonais, Miguel Hernandez...


'CAMINAR CONOCIENDO, Nº 6, PÁGINAS, 27 y 28

Luis López Anglada: Al poeta José García Nieto

por Luis López Anglada*

José García Nieto; cuando digo
este nombre proclamo que hubo un día
en que su voz, como un clarín, se oía
cuando todo, hasta el aire, era enemigo.

Este llevó la juventud consigo
a un alba creadora de alegría
y el dolor de aquel tiempo es el testigo
de que él fue quien salvó la Poesía.

Este es el paladín que vio sujeto
el áureo territorio del soneto
que él ganó, verso a verso y paso a paso.

Y en un alba de gloria levantada
su poesía fue como una espada
que ciñó en su cintura Garcilaso.

Luis López Anglada, militar, autor de numerosos
libros de poesía y ensayo; tiene en su haber premios
como el Nacional de Literatura, el Boscán ,
el Ausis March ...; y es además Juglar de Fontiveros.


'CAMINAR CONOCIENDO' PAG. 28

José Mª Muñoz Quirós: JOSÉ GARCÍA NIETO: HUESPED EN LAS NAVAS DEL MARQUÉS

Por José María Muñoz Quirós*

En agosto de 1944, José García Nieto junto a Camilo José Cela y el hispanista Charles David Ley viajan a Las Navas del Marqués. Lo que presuponía ser solo una estancia veraniega en la hermosa villa de pinares, se va a transformar en una aventura personal transcendida a una aventura literaria, de la que saldrá todo un poemario que se publicó en ese mismo año con el título: "Versos de un huésped de Luisa Esteban".
La presencia biográfica y emocional del poeta en este conjunto de versos se inicia en las dos dedicatorias que encabezan el libro: A Luisa Esteban "La Reluces"; otra: A Camilo José Cela, Charles David Ley y Martín Abizanda. Junto a las dedicatorias, unas palabras clarificadoras y hondísimas sobre el significado de este viaje a Las Navas del Marqués y el hospedaje en casa de Luisa Esteban:

"Te has quedado aquí, Luisa Esteban,
conmigo y en mis versos. Y en las manos de
mis amigos. También en los ojos de estos tres,
cuyos nombres sirven de claveros a mi
memoria, a tu memoria, Luisa Esteban.
Pequeña era tu casa, como lo es este libro,
y allí cupo mi voz en la que te quedaste
prendida sin remedio. Sin salida, Luisa
Esteban, como nos vamos quedando en
muchos rincones del mundo, en tantas y
tantas innumerables salas de la tierra.
Tú no lo sabrás nunca y, sin embargo, tiene
ahí, por donde te mueves, mi gesto de señorito
y mis pasos quedos a la madrugada; ahí
donde tus hules pintados y tu san Antonio,
tu enjalbegado vasar, tu falda tiesa y tu
nombre alto, hondísimo, traspasado de mi
costumbre, el ir y venir irremediable de mi
corazón al de los hombres."

El libro supone un recorrido afectivo desde el inicio de la aventura. El poema "Llegada" inicia la andadura del viaje. Romance con numerosos tintes lorquianos. Comienza con:

"La luna de Agosto viene
en hombros del Guadarrama.
Tus tejados, Luisa Esteban,
hace tiempo que la aguardan."

No pueden ser más premonitorios estos cuatro versos donde la presencia de la luna, como una estrella conductora y profética, se posa en el tejado donde va a ser hospedado el poeta. El milagro del destino, con la fuerza de la luna como indicador, va a hacer posible lo inesperado.

"¡Qué me ahogo, Luisa Esteban,
en esta luna de agua!"
Y en el centro de la historia que se va intuyendo, el poeta dice con gran fuerza expresiva:
"Con un anillo en el cuello
me revolvía en tus sábanas
que aullaba en mis oídos
como el viento entre las ramas.
Por una tierra de lobos
me sorprendió la mañana."

El paraíso amoroso contrasta con la realidad exterior que transforma la calidez del lecho en una tierra de lobos; el suave sonido de las sábanas en el aullido del mundo más allá de las fronteras del hospedaje.
Es destacable por su belleza el soneto "Hermano castillo", pieza poética de honda reflexión donde José García Nieto, partiendo de los elementos esenciales, transporta a su vivencia interior toda la imaginería del mundo observado, expresando su estado espiritual y existencial con la contemplación del castillo al que, por lazos afectivos, llama hermano:

HERMANO CASTILLO

"Mi soledad es esto que ahora siento,
este silencio, esta quietud que apenas
deja un poco de música en mis venas,
un poco de razón al pensamiento.
Como tú, fortaleza contra el viento:
yo sin brazos, tu puente sin cadenas;
sin ilusiones yo, tú sin almenas;
los dos memoria a labio sin acento.
Mi soledad es vernos en la tierra,
hincado yo también porque te clavas,
elevado a mi voz porque tu subes.
Tú como yo; los dos como esta sierra;
Ávila hundida aquí por esas Navas
y allí Gredos crecido entre las nubes.

Sería imposible traer a estas páginas todos los poemas del libro. Hay estampas pintorescas, elementos muy sugerentes de la vida de Las Navas del Marqués en aquellos años de postguerra. Considero que lo más emotivo son los versos que protagoniza Luisa Esteban, tal vez porque desde la memoria poética de esta mujer resurge toda la memoria de un tiempo y un lugar. El poema "Despedida" no puede ser más elocuente:

"Vuelvo a mi casa, más alta
que la tuya, Luisa Esteban,
pero sin una ventana
que dé al atrio de la iglesia."
- ¡Adiós, adiós! - Y no me oyes,
Luisa Esteban."

Pero la historia no termina con una despedida que cierra el ciclo poético del viaje a Las Navas del Marqués: once años más tarde escribirá García Nieto el libro "Geografía es amor", poemario emblemático que recibirá el Premio Fastennraht de la Real Academia, y un año más tarde el Premio Nacional, publicándose en 1961. Han pasado muchos años desde que el poeta, emocionado en su viaje, regresará a Madrid. Se han sucedido muchos libros, muchas historias personales, muchos otros viajes. A pesar de todo, en este libro fundamental del poeta, reaparece la presencia de Luisa Esteban y de Las Navas del Marqués:

ULTIMO POEMA PARA LUISA ESTEBAN
(Las Navas del Marqués. Ávila)

Sobre el tiempo, sobre el agua,
sobre el aire de esta sierra
¿qué ha sido de tu memoria,
Luisa Esteban ...?
Todo son pasos perdidos,
todo son años y leguas
perdidos: todo son dudas
donde estaba la certeza.
Paisaje mío de ayer,
aventura venidera,
versos con los que llenaba
de fe tu oquedad casera ...
¿dónde estáis? - ¡ay, ojos ciegos! -,
vuestra realidad ¿cuál era?
(sueño es lo que va pasando:
no es sueño lo que se espera .)
Castillo que estas Navas
oro atesoras en piedra
¿por qué parece que vuelves
de una remota pobreza?
Y esa nube que se extiende
sola en el azul e incierta
¿por qué me busca en los labios
la palabra que no llega?
¿Sabes tú dónde se esconde
ya la canción, Luisa Esteban?
Si todo está igual, si el aire
vivo y fragante nos prueba
que todo es igual ¿quién tiene
la canción? ¿Quién se la lleva?
Dímelo tú. (Y no me oyes,
como entonces, Luisa Esteban.)

Los elementos de este bello poema difieren, absolutamente, del tono empleado en el año 44 desde el libro surgido tras la experiencia y el viaje. Todo ha cambiado. Todo es rememorado desde una melancolía sugeridora, leve, casi poseída por la tristeza, envuelta en esa desazón lírica del desencanto, y a la vez, llena de ternura, de proximidad, de cercanía casi palpable. La voz del poeta se hace jugosa, se remonta a la memoria como cimiento de la vivencia presente, y enlaza, como un puente, como el ayer desde el hoy tembloroso.
"¿Sabes tú dónde se esconde ya la canción?"
Desde el cántico se llega a la vida. Desde la canción se renueva la juventud. El tiempo ya ido es la red del silencio de las cosas. Pero todo retorna y vuelve y se posa en el corazón con la huella indeleble del recuerdo. Ahí está Luisa Esteban y Las Navas del Marqués, cada rincón, cada luz, cada torre, cada instante arrebatado y renacido. Ahí están, como hoy, con la mirada estremecida de un poeta que sabe que recordar es volver a vivir.
(TOMADO DE LAS PÁGINAS 29, 30 y la columna de la izquierda de la 31 de la revista Caminar Conociendo, Nº 6)